Cómo Recuperar la Unción Perdida – Miguel Díez
La asistencia a un entierro y la perseverancia para la salvación
La asistencia a un entierro puede ser de alegría o tristeza según si el fallecido vive para siempre. Solo quienes perseveran hasta el fin producen alegría en sus seres queridos. La teología de «Salvo, siempre salvo» es considerada engañosa y peligrosa. Pablo instaba a continuar la carrera para alcanzar la meta y no perder la salvación. La historia de Saúl y Jonathán muestra que la desobediencia y la pérdida de la gracia divina traen sufrimiento. Mantener la fidelidad a Dios es vital para la salvación y la paz espiritual.
La caída espiritual de Saúl y Jonatán
Jonathán estaba unido a David por el espíritu de Dios, mientras que Saúl perdió la gracia al honrar a los hombres más que a Dios. La desobediencia puede llevar a gran sufrimiento y condenación. La música de David calmaba a Saúl, pero solo Dios puede restaurar el espíritu. Saúl murió tras perder la última batalla y Jonathán murió por honrar más a su padre que a Dios. Su historia muestra que la desobediencia tiene consecuencias irreversibles. La fidelidad a Dios debe ser prioridad sobre cualquier relación terrenal.
Consecuencias de la desobediencia y la pérdida de la gracia
Muchos valientes caen al honrar más a padres o cónyuges que a Dios. Quienes guardan la palabra de Cristo son llevados por los ángeles al morir. La historia de Saúl y Jonathán refleja dolor y tristeza por la caída espiritual de los valientes. Separarse de la gracia de Dios conduce a la ruina, incluso para aquellos que fueron valientes en la vida. La obediencia y la fe firme son esenciales para mantener la unción divina. Los ejemplos bíblicos enseñan la importancia de la perseverancia hasta el fin.
La metáfora del hacha y la responsabilidad espiritual
Los creyentes son como armas prestadas que deben cuidarse y usarse con responsabilidad. Todo lo que tenemos, incluso la vida, es prestado y requiere mayordomía fiel. La pérdida de la unción puede ser por desobediencia o por alejarse del primer amor. Reconocer los errores permite la restauración espiritual y el poder de Dios. El hacha simboliza fuerza, utilidad y guerra espiritual, recordando que la preparación es vital. La responsabilidad personal y espiritual es clave para cumplir la misión de Dios.
Armas espirituales y la necesidad de valentía
La hacha también simboliza la fuerza y valentía necesaria para la guerra espiritual. Los creyentes deben recuperar el poder perdido por debilidad o distracciones. Ser valiente y firme protege la fe y la misión de Dios. La valentía espiritual es esencial en tiempos difíciles y en la lucha contra el mal. Los seguidores de Dios deben ser feroces como guerreros antiguos, preparados para enfrentar cualquier desafío. La fe activa y la disciplina fortalecen la eficacia espiritual.
La llamada a la guerra espiritual y la preparación para el servicio
Los creyentes deben estar siempre en alerta, preparados para la guerra espiritual. La formación de carácter y la obediencia a Dios son esenciales para ser efectivos. La mejor vocación es servir como pastores, evangelistas o siervos de Dios. La juventud no limita la capacidad de ser valientes, como muestra David al vencer a Goliá. Cumplir con el llamado divino requiere disposición y entrega total. El servicio activo fortalece la iglesia y extiende el reino de Dios.
La defensa de la familia y la reconstrucción espiritual
Es esencial proteger a la familia y a los seres queridos de las trampas del mundo. Los soldados de Cristo necesitan armas espirituales y preparación constante. Pelear y trabajar al mismo tiempo refleja la doble labor de reconstrucción y defensa. La obediencia y valentía permiten proteger lo que Dios ha confiado. La familia es prioridad en la misión espiritual y requiere vigilancia constante. El compromiso con Dios asegura seguridad y prosperidad espiritual.
La urgencia de la obra espiritual y la lucha contra el enemigo
El poder de Cristo hace huir a los enemigos, permitiendo reconstruir la obra de Dios. La iglesia debe transformarse y ser un palacio del Espíritu Santo. La verdad protege a los creyentes de ataques y engaños. Es importante realizar la obra espiritual mientras aún hay tiempo y luz. La perseverancia y acción inmediata son esenciales frente a la expansión del mal. Servir a Dios requiere valentía y diligencia constante.
La valentía en la vejez y el llamado a servir
Dios da valor a cualquier edad para ser herramienta y soldado de Cristo. Cumplir el servicio espiritual evita conformarse con comodidad y mediocridad. Los creyentes deben estar listos para actuar y enfrentar desafíos. Levantarse y decir «Heme aquí, Dios» simboliza la entrega total. La valentía no depende de la juventud sino de la fe y la disposición. Servir a Dios activa la bendición y la protección divina.
Iniciativas misioneras y formación espiritual
La predicación a miles de personas demuestra la importancia del compromiso misionero. Los cursos de formación misionera preparan para servir y enseñar en misiones. La formación espiritual desarrolla liderazgo y responsabilidad en la obra de Dios. Los creyentes capacitados extienden el reino y la justicia divina. La educación misionera fortalece la preparación de los soldados de Cristo. Servir activamente permite impactar vidas y comunidades enteras.
Oración final y bendición para los valientes
Se ora por la bendición y la obra de Dios en las vidas de los valientes. La oración busca llenar de pasión para salvar, sanar y liberar. Reconocer a los valientes como instrumentos de Dios fortalece la comunidad espiritual. La gratitud por la obra divina motiva a continuar perseverando en la fe. La bendición asegura protección y guía para quienes sirven con entrega total. La oración final concluye con la afirmación del poder y la fidelidad de Dios.

Miguel Díez es presidente de la ONG Remar en 68 países y fundador de la iglesia Cuerpo de Cristo.

