La importancia de la Navidad // Pastor Carlos Reich
La importancia de la Navidad
La Navidad celebra el nacimiento de Jesucristo y es la celebración de nacimientos más relevante, proveniente de la palabra Natividad. La Biblia, en Isaías 7:14, menciona que Dios dará una señal: una virgen concebirá y dará a luz un hijo, un evento que desafía la naturaleza. Científicamente, el nacimiento requiere la unión de un hombre y una mujer, pero la concepción de María es un milagro que trasciende las leyes naturales establecidas por Dios. Este nacimiento tiene un propósito divino: traer a la Simiente Santa que revirtiera el pecado que afectaba a la humanidad.
El huevo y el cigoto
Cuando el óvulo es fecundado, se forma el cigoto y comienza la multiplicación celular, un proceso científico que subraya la vida desde la concepción. La concepción milagrosa de María demuestra el poder de Dios para superar las leyes de la naturaleza. Jesús fue formado por el Espíritu Santo y nació con un propósito específico para la historia de la humanidad y la relación con Dios.
El problema de José y María
Dios se hizo hombre para estar con nosotros y envió al Espíritu Santo para acompañar a sus seguidores después de la partida de Jesús. El nombre Emmanuel significa “Dios con nosotros” y refleja la presencia divina en cada persona mediante el Espíritu Santo. La venida de Jesús permitió que Dios habitara entre los humanos de manera tangible y permanente.
Nada me sacia
Conocer la presencia de Dios llena el vacío que nada más puede saciar. La indiferencia espiritual debe evitarse, ya que el Espíritu de Dios desea llenarnos, revelarnos su amor y propósitos. Defender la fe en Jesucristo es esencial y más valioso que el oro o la plata. La vida eterna es un regalo precioso que requiere protección mediante la fe activa y consciente.
La odisea de los apóstoles
La fe debe ser defendida, como muestran las cartas del Apocalipsis a siete ciudades del Asia Menor, donde Pablo y sus discípulos propagaron el evangelio. Hoy en día, la fe se diluye por el sincretismo, mezclando lo santo con lo profano. La apologética permite defender racional e históricamente la fe cristiana, y todos los creyentes están llamados a ser apologetas, incluso en la vida cotidiana y en la interpretación de las fiestas como la Navidad.
El anticristianismo en Inglaterra
En el Reino Unido, los funcionarios públicos no pueden mencionar la Navidad para no ofender a otros, mientras que el Ramadán y fiestas hindúes se celebran libremente, lo que evidencia una doble moral y anticristianismo. Casos como el de un futbolista cristiano criticado por mostrar su fe contrastan con la libertad otorgada a otras religiones, subrayando la desigualdad en la práctica religiosa.
El anticristianismo en Marruecos
El espíritu anticristiano busca diluir la verdad y promover creencias falsas. Personas como Richard Dawkins niegan la existencia de Dios y cuestionan la Biblia, comparando los evangelios con leyendas antiguas. Este contexto resalta la necesidad de defender la fe y ser apologetas para contrarrestar la difusión de ideas que buscan debilitar la verdad cristiana.
Los Evangelios son ficción antigua
Aunque algunos consideran los evangelios como ficción antigua, registros históricos y arqueológicos verificables dan respaldo a los relatos bíblicos, similar a cómo se valida la obra de filósofos griegos. La fe se basa en la experiencia y en el testimonio de los autores bíblicos, como Mateo, quien escribió su evangelio desde su vivencia cercana a Jesucristo. Las diferencias entre los evangelios de Mateo y Lucas reflejan distintas perspectivas y no contradicciones, mostrando la diversidad de visión de los testigos de los hechos.
En la antigüedad no existía Internet
La historia y los registros bíblicos se realizaban manualmente por escribas y copistas que mantenían gran fidelidad al texto, similar a la copia de obras como La Ilíada o La República. La precisión de estos registros permite hoy confiar en la veracidad de los hechos, como el nacimiento de Jesús, a pesar de no contar con herramientas modernas como internet.
Nació en Nazaret?
Jesús nació en Belén y vivió en Nazaret. Recientemente, hallazgos arqueológicos en Nazaret, como cisternas y casas del siglo I, confirman la existencia de la aldea en la época de Jesús. La historia y la arqueología permiten verificar hechos bíblicos y aportar evidencia tangible sobre la vida de Jesucristo.
Nació en Belén?
Según Lucas 2:1-4, Jesús nació en Belén durante un censo ordenado por César Augusto, con Quirino como gobernador de Siria. Aunque hubo errores en registros históricos, la ciencia y la arqueología confirman la existencia del censo y el nacimiento de Jesús, posiblemente en un establo dentro de una casa, donde se alojaban los animales.
El censo de Belén
El censo obligó a José y su familia a regresar a Belén, provocando aglomeración en la zona. Las casas tenían habitaciones superiores para invitados y la parte inferior destinada a los animales, donde el calor de estos proporcionaba calefacción. Jesús nació en un pesebre dentro de una casa, no en un establo separado, reflejando la realidad de las condiciones del momento.
La incongruencia de la fecha
La palabra “posada” en griego se refiere a una habitación de invitados, no a un mesón moderno. Los pastores cuidaban las ovejas al aire libre, lo que indica que Jesús no nació en invierno. La fecha actual de Navidad coincide con festividades paganas como la Saturnalia, y es probable que los primeros cristianos eligieran esta fecha para integrarse culturalmente. La fecha más precisa sería durante la fiesta de los Tabernáculos, entre septiembre y octubre, cuando se celebra que Dios mora con nosotros.
Las fiestas de la familia
La Navidad debe centrarse en conmemorar a Jesucristo, no solo en la diversión o la reunión familiar. Recordar a Jesús preserva su legado frente a la pérdida de la fe por el sincretismo. Los creyentes deben enfocarse en Dios y la salvación, dejando de lado elementos materiales como Papá Noel y regalos, y fortalecer su relación con Dios para compartir su fe y revolucionar la nación con el poder del Espíritu Santo. La meta es vivir una relación auténtica y vital con Dios, más allá de la religión superficial.

