Esteban: La persecución futura a los cristianos.
Esteban: Un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo
En Hechos 6:1 vemos que conforme crecía el número de discípulos, surgió murmuración de los griegos contra los hebreos porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria. Los apóstoles decidieron no abandonar la oración y el ministerio de la palabra, eligiendo siete varones llenos de fe y del Espíritu Santo para encargarse de este servicio, entre ellos Esteban, quien más tarde sería llevado ante el Concilio con acusaciones falsas.
Acusaciones falsas y defensa de la ley
Se le acusaba de hablar en contra de Moisés y de Dios, acusaciones similares a las que Jesús enfrentó en su tiempo. La Biblia deja claro que estas eran falsas, pues ni Jesús ni Esteban estaban en contra de la ley ni del templo. Esteban respetaba la ley de Dios y denunciaba la corrupción de quienes la manipulaban para su conveniencia.
Jesús y la profecía del templo
Jesús había profetizado la caída del templo si no se arrepentían, pero su intención no era destruirlo. Él enseñaba y limpiaba el templo, mostrando que lo más importante no eran las paredes ni los rituales, sino la obediencia al propósito de Dios y la relación del hombre con Él. La desobediencia religiosa llevaría a la destrucción de Jerusalén, un punto que Esteban destacó en su defensa.
La obediencia a la ley y la denuncia de tradiciones humanas
Jesús enseñó que no vino a abolir la ley sino a cumplirla, obedeciendo cada mandamiento. Sin embargo, los líderes religiosos a menudo lo acusaban injustamente, porque su problema era con las tradiciones humanas que desviaban la atención del corazón hacia Dios. Esteban enfatizó este mismo principio, mostrando que su fidelidad a la ley estaba intacta, pero denunciaba la rebelión de quienes rechazaban al Mesías.
El discurso de Esteban: historia y advertencia
Esteban comenzó su defensa con un recuento de la historia de Israel, desde Abraham hasta Moisés, mostrando cómo los antepasados se opusieron a Dios a pesar de conocer la ley y asistir al templo. Con esto, confrontó a sus acusadores, comparándolos con esos antepasados, y les advirtió que al rechazar a Jesús repetían los mismos errores históricos.
Dios está más allá del templo
Aunque el templo era un lugar central para la adoración, Esteban enseñó que la soberanía de Dios va más allá de las construcciones humanas. Lo esencial es el corazón y la relación con Él, no los rituales externos ni las paredes del templo. Esta verdad confrontaba directamente a los líderes religiosos que se enfocaban en las tradiciones y no en la voluntad de Dios.
Persecución y valentía
El Concilio se molestó profundamente con las palabras de Esteban porque los acusaba de ser rebeldes como los antiguos israelitas que mataron profetas. Sin embargo, Esteban, lleno del Espíritu Santo, habló con valentía, claridad y autoridad. Su mensaje fue un llamado al arrepentimiento y a aceptar al Mesías, Jesús, mostrando cómo la verdad de Dios se mantiene firme incluso ante la oposición.
El testimonio final de Esteban
Durante su lapidación, Esteban mostró un espíritu semejante al de Jesús en la cruz: perdonó a sus perseguidores y entregó su espíritu al Señor. Incluso en la muerte, vio los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios. Su ejemplo enseña la importancia de la fe, la misericordia y la obediencia a Dios, aun frente a la persecución y el peligro.
Lecciones para la iglesia contemporánea
Esteban nos recuerda que debemos juzgar con cuidado, no basados en tradiciones o costumbres, sino en la obra de Dios y los frutos de cada vida. Lo que Dios levanta, el hombre no puede derribar. Su historia marca un punto crucial en la iglesia primitiva y nos enseña que la fe firme y la obediencia a Dios pueden transformar vidas y generar crecimiento, incluso en medio de la adversidad.

